Cuando uno se centra en un problema en particular, es fácil ver ese mismo problema en todas partes. Gran parte de la izquierda política está actualmente obsesionada con la desigualdad de ingresos, la exclusión de la creación de empleo, la posibilidad de escalar económicamente o la libertad económica. Eso significa que que ven las consecuencias de la desigualdad de ingresos en ciertos casos inverosímiles.
Una pregunta rápida: ¿Qué economía tiene un elevado desempleo, una deuda desorbitada y unas bellas playas? Si Ud. respondió Grecia, no estaría equivocado. Pero la respuesta es la propia pequeña Grecia de Estados Unidos: Puerto Rico, cuyos inversionistas en bonos se reunieron la semana pasada en Nueva York para debatir una posible reestructuración de la deuda.
Durante generaciones, personas de todo el mundo que anhelan libertad han puesto sus ojos en Estados Unidos. Aquí, todo ciudadano puede expresar su opinión, dedicarse a su pasión y ejercer las otras libertades otorgadas por Dios que de manera injusta se deniegan en muchos países del planeta.
No obstante, eso no significa que estemos libres de reproches en todos los aspectos de la libertad. Véase el ejemplo de la libertad económica, que continúa deteriorándose un poco más cada año.
¿Querría Ud. vivir en un país que está perdiendo su libertad? ¿Y en un país que ha perdido terreno en la defensa de los derechos de propiedad y que se ha vuelto más corrupto? Si es Ud. americano, ya está viviendo en ese país.
La edición del 20º aniversario del Índice de Libertad Económica revela que Estados Unidos ha salido del grupo de las 10 economías más libres del mundo.