Se sabe cuando un político está buscando el aplauso cuando habla frente a una multitud de estudiantes universitarios y dice que está allí para ayudarles a devolver sus préstamos para estudios. Al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta la perspectiva del dinero gratis? Pero como dice (en cierto modo) el dicho, cuidado con los políticos que anuncian regalos. Eso está siendo especialmente cierto esta semana pues el presidente Barack Obama está viajando por el país advirtiendo a los estudiantes de que sus tipos de interés en los préstamos para estudios están a punto de duplicarse.
Ahora más que nunca, es crucial que los americanos entiendan lo que el gasto, los impuestos y la deuda de nuestra nación significan para ellos y sus familias y por qué el Congreso debe regresar con urgencia a la presupuestación.
La Fundación Heritage acaba de publicar El Presupuesto Federal en Gráficos (2012) en español y en inglés. Este material es una herramienta única para aprender sobre el presupuesto federal de forma clara y convincente.
Durante la semana pasada, el presidente Obama ha estado de gira tratando de conquistar a los jóvenes americanos, ofreciendo tipos de interés más reducidos para sus onerosos préstamos estudiantiles. Aunque lo que el presidente no mencionó es la pesadilla peor que les espera: La inmensa deuda federal.
El gasto en asistencia social y el derroche infinito no son los únicos responsables de los billonarios déficits de Washington. Los tres principales programas de derechos a beneficios (Medicare, Medicaid y el Seguro Social) suman la mayor parte del gasto federal y consumirán toda la recaudación tributaria hacia 2049. Sin embargo, aunque ese panorama surge amenazador en el horizonte, el Senado continúa rehusándose a aprobar un presupuesto, el presidente Obama se mantiene al margen y el gasto continúa sin control. Ayer en Fox News Sunday, el comentarista Bill Kristol dijo acertadamente: “Si Ud. quiere un gobierno grande, este es un gobierno grande”. Y si alguien debería estar “perplejo”, es el pueblo americano.
¿Por qué la eurocrisis no va a desaparecer tan fácilmente? Porque incluso si los griegos y los demás adoptasen cada una de las efectivas políticas de crecimiento conocidas por la humanidad, aún así se quedarían con su problema de devaluación por resolver. Ningún fondo de rescate financiero de ningún tamaño puede resolverlo. Ninguna cantidad de recapitalización bancaria puede resolverlo. Los países en cuestión deben decidir qué devaluación llevar a cabo: externa o interna. La primera requiere abandonar el euro. La segunda probablemente lleve a una revolución y luego a la salida del euro.